En los Países Bajos la propina es cortés pero no obligatoria. El personal de hostelería tiene salarios dignos, por lo que la propina es un gesto de agradecimiento y no una expectativa.
En restaurantes de calidad, un 5–10% extra por buen servicio es habitual. En bares y cafeterías informales, redondear al euro más cercano es suficiente. El servicio siempre está incluido en el precio, así que la propina es puramente voluntaria.
Para el botones o portero, 1–2 € por maleta es un gesto amable. La limpieza no espera propina, pero 1–2 € por noche en hoteles de categoría es apreciado.
En los taxis holandeses no se espera propina, aunque redondear al euro más próximo es habitual. Para trayectos largos o con mucho equipaje, un pequeño extra es un gesto cortés.
Redondear o añadir 5–10 % en restaurantes se agradece.
Para 35 €, redondear a 38 € o dejar 3 € es común.
El personal gana un salario decente; la propina es un extra por buen servicio.